¿Qué es el IRPF para un autónomo y cómo se diferencia de un asalariado?
El IRPF de un autónomo (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas) es el impuesto progresivo que grava los rendimientos netos obtenidos de la actividad económica. Al darse de alta como autónomo, este impuesto sustituye al de los asalariados, requiriendo un control de ingresos y gastos.
En el asalariado, la empresa retiene mensualmente un porcentaje del salario y lo ingresa a Hacienda en su nombre. En el autónomo no hay retenedor automático: el propio autónomo es responsable de anticipar trimestralmente parte del IRPF a través del Modelo 130 (pagos fraccionados), o de sufrir retenciones del 15% en las facturas si es profesional liberal. En la declaración anual de la Renta se regulariza todo.
La base imponible del IRPF del autónomo se calcula partiendo de los ingresos brutos de la actividad, restando los gastos fiscalmente deducibles y aplicando la deducción genérica del 7% (estimación directa simplificada, máximo 2.000€/año). Sobre el rendimiento neto resultante se aplican los mínimos personales y familiares, y a la base liquidable final se aplica la escala progresiva del IRPF por tramos.
